Ayer estuve en el pre-estreno de esta película.

Ayer, disfruté del cine.

Su música, su fotografía y sobretodo las mil historias que suceden en una sola, me tuvieron sentada y sin pestañear las dos horas que dura la película. Me reí, lloré, me emocioné, me indigné... hay una imagen con la mujer del burka rosa que nunca en mi vida podré olvidar. Me gustaría que nunca en la vida se volviera a repetir una escena así en la vida real, pero sé que es imposible en un mundo que trata a los seres humanos por categorías de 1ª y 2ª.

No hablo por hablar ni por demagogia. Los modales que demostró una encargada en un outlet de ropa infantil de las galerias maldà con una mujer (pakistaní o india) que estaba comprando y pagando como lo estaba haciendo yo, fueron de lo más lamentables.

Y la mujer que compraba ni replicó. Debe estar ya acostumbrada a este trato.

Que lástima