Sí, hoy mi gran amigo se ha decidido a venir a verme. Hacía unos días que presentía su llegada pero hoy... hoy se ha confirmado: Bienvenido trancazo!!
Tal como ha llegado ya me han empezado a llorar los ojillos, la garganta seca y sobretodo esos estornudos en intervalos de 3 minutos...¿cómo no voy a estar así si en mi oficina hay moqueta? eso es un nido de virus los 365 días al año.
(Algún día hablaré de ese gran invento de enmoquetar oficinas en este país... lo entendería por ejemplo en Estocolmo pero aquí??????)
Encima, hoy me he levantado con unas agujetas tremendas, aunque creo que es una manera de disfrazar un tirón en los abductores... ¡Qué dura es la danza del vientre! jajaja...
El gimnasio, como siempre, me lo he saltado. Nenita S tiene un detector fundamental para captar cuando quiero ir... aunque esta vez ni queriendo hubiese resistido ni 5 minutos, así que ni cortas ni perezosas, nos hemos ido a hacer un par de gestiones, un par de vistazos a tiendas de decoración y.... de cabeza al Oviso. S tenía una premonición pero.... hoy su enamorado tatuado no estaba. A cambio se ha tomado una caña a cuenta de la casa.
Un día normalito, si no fuera porque por Via Laietana -a mediodía- he visto un chico trajeado y encorbatado con unas orejas de conejito de color rosa puestas en su cabeza...

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados