"Hola, soy transparente"
En dos ocasiones este fin de semana me vi en la tesitura de pensar o decir esta frase.
La primera en mi querido Karma. Después de muchos -demasiados- fines de semana, recobré mis antiguas costumbres. Quedé con nenita V y con nenita E para hacer la primera por Gràcia y el resto de la noche, de vuelta al hogar (o por lo menos a unos 5' de casa).
Las vi directamente en El Coleccionista. El famoso metro 24 hs sí funciona sí, pero a unos intervalos que te da tiempo de tejer un jersey mientras esperas. Así que a mi llegada a Joanic, ya me estaban esperando en el bar. Después de unas cervecitas y buena música, Pedro -un mexicano entre pesado y baboso- nos dió el pistoletazo de salida para dirigirnos a la plaça reial.
El vendaval que había azotado Barcelona durante las últimas horas no había pasado de largo por la plaza. Una palmera caída y varios carteles torcidos daban cuenta de la fuerza con la que había sacudido el viento.
El ambiente del Karma, el habitual. El dj... un absoluto desastre! estuve a punto de llamar a mi madre para preguntarle cómo se bailaba esa música de guateque que estaba sonando... lo más nuevo era del 73!!
Y entre canción y canción, una visita a la barra y un pisotón... Oigo mi voz que dice: Hola, soy invisible!
La chica que había decidido que yo no era nadie (no sólo el pisotón, sino el apoyarse sobre mi) se gira y con todo el humor del mundo se disculpa y empieza a dar muestras de cariño como si yo fuera un bebé. Las nenitas, muertas de risa. Yo, con una cara de... a ver como salgo de ésta.... Al menos esta chica repartía cariño, porque hay cada perlita por el mundo... encima que te pisan, parece que les debas algo.
Domingo por la mañana me dirijo a casa de mi padres a comer con ellos. Subo por las escaleras mecánicas del metro y de sopetón escucho un golpetazo (a pesar de que llevaba el mp4 con los Franz a tope!). Me giro y veo un anciano tendido en el suelo.. Doy media vuelta, en contra dirección de las escaleras mecánicas y me acerco a ese señor que empieza a sangrar copiosamente por la nariz. No sé si han sido las gafas que se le han clavado o del puro golpe. En seguida baja un operario del metro que debe haber visto el tortazo por las pantallas de vigilancia. Intentamos incorporar al abuelo pero no hay manera... él insiste en que puede levantarse solo, pero ni lo intenta... . El operario me dice que va a buscar ayuda y corre escaleras hacia arriba. Mientras, llega un nuevo metro y la gente mira, se queda 20 segundos para satisfacer su curiosidad y a veces se oyen comentarios tipo: "bueno, si ya ha ido el del metro pues ya está" sin preguntarle al anciano si se encontraba bien o si yo, sola, con un desconocido sangrando necesitaba ayuda.
Por favor... no era un accidente de tráfico! era una caída!!!! Espero que nunca jamás se encuentren en la situación de caerse y se queden absolutamente solos mientras pasan por tu lado mostrando la mayor de las indiferencias.
Desde luego... el abuelo podría también haber dicho con toda la razón: "Hola, soy transparente"